El ultrasonido de diagnóstico se puede además subdividir en ultrasonido anatómico y funcional. El ultrasonido anatómico produce imágenes de los órganos internos u otras estructuras. El ultrasonido funcional combina información como el movimiento y la velocidad del tejido o la sangre, la suavidad o la dureza del tejido, y otras características físicas con imágenes anatómicas para crear “mapas de información”. Estos mapas ayudan a los médicos a visualizar los cambios en la función dentro de una estructura o un órgano.
El ultrasonido es un procedimiento útil para monitorear el desarrollo del bebé en el útero. El ultrasonido se vale de ondas sonoras inaudibles para producir una imagen bidimensional del bebé dentro del útero materno. Las ondas sonoras rebotan en la estructuras sólidas del cuerpo y se transforman en una imagen en la pantalla del monitor.
Las estructuras sólidas, como los huesos y los músculos, reflejan las ondas sonoras y aparecen de color gris claro o blanco. Las áreas suaves o huecas, como las cámaras del corazón, no reflejan las ondas sonoras y aparecen negras u oscuras.
Un ultrasonido puede proporcionar información vital acerca del embarazo de la madre y la salud del bebé. Aunque no hay riesgos conocidos del ultrasonido por el momento, se recomienda mucho que las mujeres embarazadas consulten a su médico antes de someterse a este procedimiento.
El ultrasonido de diagnóstico es generalmente seguro y no produce radiación ionizante como la producida por los rayos X. Sin embargo, el ultrasonido puede producir algunos efectos biológicos en el cuerpo bajo condiciones y ambientes específicos. Por este motivo se recomienda que se use solamente cuando existe una verdadera necesidad médica.
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